Con esto de estar en las redes sociales a cualquier precio, muchas empresas ni saben por qué ni para qué están. Esto no es solo un problema estratégico grave sino una pérdida de tiempo importante.

Más allá del componente puramente estratégico, totalmente necesario aunque solo se trate de un planteamiento mínimo, está el controlar que está pasando con nuestra empresa en las redes sociales. Para conseguir esto es necesario medir, porque lo que no se mide no se puede mejorar.

Más allá de números golosos

Cuando empezamos a medir, lo típico y natural es empezar por los grandes números: número de visitas, retweets, me gusta… Y para nuestro ego está muy bien, sobre todo si van mejorando, pero para entender cómo marcha nuestro negocio no es suficiente.

Con esto no quiero decir que no sean números importantes, pero necesitan de otra serie de métricas que ayuden a contextualizar y a entender la situación. Con un ejemplo básico queda muy claro: si tenemos una media de 1.000 retweets por cada enlace que compartimos en Twitter, podría ser una cifra interesante, pero si resulta que estos 1.000 solo producen 10 clicks, quizá ya no sea tan interesante. Y si además vemos que de estas 10 visitas ninguna se transforma en cliente… puede ser un buen momento para preocuparse.

Lo que de verdad importa

En el ejemplo ya he apuntado un tipo de métrica que proporciona información de calidad, la conversión. Al ser un valor porcentual, de cada 100 visitas cuántas se transforman en clientes, ya nos permite analizar el comportamiento del usuario con algo de sustancia. Además podemos segmentar según de dónde venga el tráfico: Twitter, Facebook, Pinterest

Pero la conversión a su vez se puede desglosar a su vez en una serie de métricas en forma de embudo de conversión, que nos explican muy bien lo que hacen los usuarios y nos ayuda a encontrar cuellos de botellas (en qué fases perdemos más usuarios).

El embudo puede tener diferentes partes, pero el comportamiento siempre es el mismo: emular un embudo por el que entra el torrente de visitas y sale el cliente/recomendación/registro/… Y como en el caso de la conversión simple, se puede segmentar según el origen del tráfico, no se comportará igual la gente que venga por una campaña en Facebook, que por un tweet sobre un artículo en el blog.

El embudo no es la única gran métrica, encontramos otras tan interesantes como:

  • Coste de adquisición por cliente: cuánto nos cuesta conseguir cada cliente segmentado por origen de visitas.
  • Engagement: cómo interaccionan los usuarios con nosotros a través de las redes sociales. Puede proporcionar información relativa al grado de implicación de nuestros fans o seguidores por ejemplo.

Y una vez que medimos correctamente la información que nos resulte útil para nuestro negocio, podremos detectar problemas o hacer cambios y observar el grado de éxito de nuestras iniciativas.

 

Xavi Sánchez es un emprendedor convencido fundador de Emprenderalia, un blog-guía para emprendedores y startups. Sus pasiones son acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos.

Si tiene usted una startup y se lo encuentra, quizá pueda contratarle. De mientras puede leer su blog.

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