Naming: El Manual completo para hacerlo tú mismo
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Estarás de acuerdo conmigo en que el naming es una de las cosas más importantes a nivel marketing, tanto online como offline y que, aún sabiéndolo, es de las que menos tiempo solemos dedicar, con la excepción de algunas empresas grandes y algún que otro experto en el tema.

Normalmente este “no dedicarle tiempo” es fruto del desconocimiento sobre el proceso, y es justo ahí cuando entramos en escena.

Precisamente en este artículo tienes a tu disposición un manual completo para que puedas currarte casi cualquier naming.

Para ello he dividido este artículo en seis grandes bloques más una bola extra al final del todo, para que no te falte detalle.

1. Análisis competitivo, siempre al inicio

Como ya te conté cuando te hablé de cómo hacer un plan de marketing: Hay que mirar a la competencia, y mucho.

De hecho, a la hora de ponerte con un naming, tanto para tu marca como para un producto, te recomiendo que sea lo primero que hagas y, si puedes, no te quedes en algo superficial.

Es decir, no suele valer de mucho que apuntes los nombres de la competencia y ya está, lo ideal es que realices un estudio completo del tipo de nombre y del por qué, algo que te enseñaré más adelante en esta misma guía.

Este punto es de vital importancia porque así podrás calibrar el mercado, tanto en tono como en fortaleza de nombres, y así más adelante elegir por qué derroteros quieres que se mueva tu marca.

2. Posicionamiento de marca, otro punto muy importante

Vale, ya has estudiado no sólo el nombre de la competencia, también su branding, y ahora debes pasar al siguiente escalón:

¿Cómo quieres posicionar tu marca corporativa?

Cuánto más específico sea este posicionamiento inicial, más sencillo será buscarle un nombre coherente a todo para que tengas una rentabilidad mucho mayor en tus campañas.

Como esto del posicionamiento de una marca según su nombre es algo que se nos puede escapar, te voy a dar un ejemplo muy claro:

La mayoría de las empresas que se dedicaban a montar ordenadores optaban por nombres de marca fríos, que en un inicio daban la entidad de profesionalidad y de cumplir los requerimientos que se pintaban en un catálogo, fruto de ello surgieron nombres como IBM, NEC o SAP.

En un momento determinado surgió una empresa nueva que se diferenció del mercado haciendo algo mucho más cálido, más amable y más humano dentro del mismo sector. El nombre que eligieron fue Apple, y bueno, la jugada a la larga les salió bien, ¿no crees?

En este punto no conviene ni siquiera pensar todavía en un nombre como tal (aunque si te sale alguno, apúntalo, por supuesto), estaría más en el siguiente punto.

3. Proceso de naming

Ahora sí, comenzamos con el proceso de naming para que empieces a crear tu marca.

Hay cuatro categorías principales, y cada una tiene sus pros y sus contras que te voy a ir detallando según lo que quieras mostrar con tu marca.

3.1. Nombre de marca funcional o descriptivo

Este tipo de nombres suele funcionar con productos muy bien, pero muy mal como nombre de marca.

Ten en cuenta que un nombre así lo único que hace es describir el producto en sí mismo (ojo, ya se me coló la palabra “producto” en lugar de “marca”) y decir a cualquiera que lo vea qué hace.

Como bien sabrás, a nivel recuerdo de marca lo mejor siempre es llegar a la parte de los instintos del cerebro, y eso con algo descriptivo simplemente no es posible.

Además, no se suele aconsejar un naming descriptivo como nombre de marca debido a que será virtualmente imposible diferenciarte de tu competencia, ¡y precisamente un proceso de creación de marca es lo que busca!

Ahora bien, como te decía más arriba, a nivel producto sí que funciona muy bien y, de hecho, la industria del automóvil ha hecho todo un arte de ello, por ejemplo, BMW o Mercedes.

De hecho, vamos a analizar el caso del segundo:

Los nombres de modelo de Mercedes hacen gala de un naming totalmente descriptivos, si te fijas, el nombre del modelo siempre es una letra seguida de un número de tres cifras, pero hay más.

Las letras comienzan por la A para el modelo más pequeño y, según van incrementando en tamaño, la letra también se incrementa.

Por otro lado, el número es la cilindrada, ni más, ni menos.

Eso nos deja que, por ejemplo, un Mercedes Clase A180 da mucha más información a nuestro cerebro, como que es el modelo más pequeño de Mercedes y que la cilindrada es de 1.800cc

Mágico, ¡pero sólo para producto!

3.2. Nombres inventados

Antes de nada, debes saber que hay dos tipos de nombres inventados para marcas:

Los que tienen raíces griegas o latinas

Como por ejemplo Agilent, que es una marca de HP, ni más ni menos.

La parte buena es que son nombres “seguros”, es muy complicado que otra marca haya pensado en ellos antes. Suelen ser elegantes y no suelen tener connotaciones negativas.

La parte mala es que suelen ser fríos y necesitas mucho dinero para que se queden en la mente del usuario.

Los que se basan en el ritmo al decirlo

El ejemplo más claro lo tenemos en varias tecnológicas como Google o Twitter.

Este tipo de nombres tienen varias cosas a su favor, como que suele ser fácil que el dominio esté libre para crear tu distintos activos digitales y, si el proceso lo haces bien, será fácil que se queden en la mente del usuario, ya que tocan la parte emocional bastante bien.

La parte negativa suele venir en el proceso de aprobación, especialmente cuando eres una marca grande con muchos departamentos con varios dinosaurios en su interior.

3.3. Nombres corporativos experimentales

Los naming experimentales tienen como característica principal que conectan la marca con algo que es auténtico y que tiene que ver con experiencia de la persona que tienes delante.

Ejemplos hay muchos en la parte tecnológica, por ejemplo Navigator, Safari o incluso Explorer.

La parte buena es que son nombres que tienen sentido para el usuario y requieren poca explicación, además, suelen ser bien acogidos por early adopters, por lo que suelen ser una muy buena opción cuando una marca nueva entra a un mercado competitivo.

La parte mala, puede ser complicado diferenciarse de la competencia y hacer un branding de la marca real, ya que históricamente son muy, muy comunes.

De hecho, son tan comunes que según pasan los años y las décadas en el mundo del marketing cada vez son menos efectivos.

3.4. Nombres evocadores, los últimos pero no menos importantes

Los nombres de marca o producto evocadores me gustan especialmente porque no intentan describir la marca, van a por el posicionamiento de la misma directamente, tirando a la emoción.

Te quería dar algún ejemplo, pero claro, teniendo un blog que se llama ReAplicante ya capto emocionalmente a todos los fans de la tecnología y ciencia ficción, además de adoradores de Blade Runner.

En pocas palabras: Ya me posiciono de primeras como un blog freak para freaks, y todo con una palabra.

Algunos ejemplos top en cuando a los evocadores (quizá con algo más de branding que ReAplicante) son Virgin, Apple o Yahoo! entre otros.

La parte buena es que son altamente diferenciadores, y eso viene muy bien a la hora de hacer branding y que, en pocas palabras “sirven para todo”.

La parte mala es que lo que evoca ese nombre tiene que estar muy sincronizado con la experiencia de usuario con esa marca y, de no ser así, te habrás dado un Tiro en el Pie™.

4. Registra tu nombre de marca o producto

Haces un brainstorming con todo lo que te he contado antes, llegas a un acuerdo y ya tienes el candidato perfecto para tu nombre de marca.

Pues bien, ahora te toca registrar el naming ya sea de la marca o del producto.

No voy a entrar mucho en esto, ya que depende de la legislación de cada país, pero mi consejo es que, si quieres dormir tranquilo, tires de un profesional, subcontrates y te olvides de este punto, así de claro.

5. Nombre y slogan

Mi primer consejo es que no existe naming sin slogan y, además, hay que diferenciarlo muy mucho de la propuesta de valor.

El punto principal de un slogan es que cuando un usuario lo lea junto con la marca, no le quede ninguna duda de lo que está pasando en es marca, ya sea a un nivel descriptivo, emotivo o el que tú quieras.

Hay veces que funcionan mejor naming y slogan emotivos, y hay otros que funciona la contraposición.

Un ejemplo, te lo voy a poner una vez más con mi blog:

ReAplicante: Marketing online para humanos

Si lo estudias, verás que es una contraposición en toda regla:

  • Por un lado tienes un nombre evocador que te habla de los robots de Blade Runner.
  • Por otro lado, un slogan descriptivo en el que la última palabra es “humanos”.

Pero el caso es que no funciona mal, ¿no crees?

Mi consejo es que escribas varios, entre 10 y 20, y vayas viendo directamente lo que mejor funciona.

6. Evaluación del nombre de marca o producto

Una vez tiene varios candidatos, como te comentaba, entre 10 y 20, debes evaluarlos de la forma más objetiva posible, y créeme que no es nada fácil.

Tengo que decirte que he tenido la suerte que en la mayoría de los procesos de naming en los que he sido partícipe se ha erigido un candidato muy claro que a la mayoría le gustaba, pero no siempre es así.

Te voy a dar un listado de 9 sencillos puntos que puedes tener en cuenta, así como una descripción de pocas líneas, a ver qué te parece:

  1. Apariencia: Esta es fácil, se basa en la primera impresión que te da un nombre de marca, producto, o incluso un logo. Intenta verla en contexto.
  2. Diferenciador: Esta también es fácil, compara con las de la competencia y mira cómo eres de diferente a nivel del nombre. Ten siempre en cuenta que nombres similares nunca pueden ser memorables, y lo que tú quieres es que el usuario te recuerde por encima del resto.
  3. Profundidad: La profundidad de un naming es algo así como la capacidad que tiene un nombre de revelar la máxima información posible sobre lo que se va a encontrar el usuario pero, a la vez, que la marca pueda dar alguna sorpresita que otra.
  4. Energía: Esta es una medida de vitalidad, tienes que pensar si ese nombre aguanta una campaña de publicidad gorda encima. Aunque no tengas planeado hacerla.
  5. Humanidad: Ya sabes, lo opuesto a las cosas frías y clínicas, se basan en el aspecto más emocional de las marcas.
  6. Posicionamiento: ¿Cómo es de relevante el nombre en el posicionamiento de la marca o el producto por sí mismo?
  7. Cómo suena: Algo súper importante ya que, si tienes un nombre molón que es impronunciable, la gente no podrá decírselo uno al otro, y eso juega totalmente en tu contra.
  8. Magia: Es una medida bastante subjetiva que mide cuánto puede correr un nombre de marca por el boca-oreja sin que los usuarios sepan absolutamente nada sobre qué se trata, así puedes medir cómo es de pegadizo tu branding.
  9. Registro: El feo de la lista, mide las opciones de registrar la marca, ni más, ni menos.

Pues bien, para evaluar la marca ahora debes:

  • Hacer una tabla con los distintos nombres de marca y una columna para cada uno de los 9 conceptos.
  • Escribir una nota del 1 al 10 para cada uno de ellos y para cada marca.
  • Sumar la puntuación final.
  • Y ya lo tienes.

7. Varios ejemplos para inspirarte

He aprovechado este último punto y no sólo te voy a dar ejemplos, también te voy a dar otra posible clasificación que, si bien es más completa, es bastante más complicada a la hora de estructurarse la cabeza.

Total, voy a ponerte la lista, que son 17 en total, y voy a intentar darte una definición en una frase y, al menos, un ejemplo de cada, ¿cómo lo ves?

  1. Acrónimo: cuando el naming viene de un acrónimo, sea el que sea. Ejemplo: IBM o SPAR.
  2. Amalgama: es cuando juntas varias letras de cada palabra, un acrónimo, pero más grande. Ejemplo: Nabisco (National Biscuit Company) o Inditex (Industria del Diseño Textil).
  3. Ritmo: lo que prima es como suena, el ejemplo más claro es YouTube.
  4. Apropiación: usamos una idea, pero mostramos otra cosa. Ejemplo: Caterpilar (oruga en inglés).
  5. Descriptivo: pues eso, decimos lo que hay: Toys’R’Us.
  6. De Frase: no todas los nombres de marca son cortas. Ejemplos hay muchos, sobre todo en empresas pequeñas como “I can’t believe it’s not butter!”, “A Hundred Monkeys” o “Daddy, buy me a pony”.
  7. Evocadores: de este hemos hablado largo y tendido. Como ejemplos: Amazon o mi propio blog, ReAplicante.
  8. Geográficos: tienen algún elemento de la zona donde son. Ejemplos: Fuji, Galipizza, Wachovia.
  9. HomeNON: son nombres con personalidad. Ejemplo: Yahoo!
  10. Ingredientes: pues eso, el nombre viene de un ingrediente de la composición del producto. Ejemplo: Pepsi (por la pepsina, una enzima).
  11. Fusión: surge cuando se fusionan dos empresas. Ejemplos: ExxonMobil o BBVA.
  12. Miméticos: varias palabras con una sonoridad similar. Ejemplo: Krispy Kreme.
  13. Alias o Mote: pues eso, ponerle a la marca un mote, de producto o de persona. Ejemplo: Adidas (Adolf Dassler).
  14. Neologismo: el naming es una palabra totalmente inventada. Ejemplo: Kodak.
  15. Onomatopeyas: si el nombre de marca es una onomatopeya. Ejemplo: Twitter.
  16. Personificación: si elegimos como nombre de marca o producto a un ente físico. Ejemplo: Gigante verde.
  17. Portmanteu: son dos o más palabras mezcladas. Ejemplo: Pinterest.

Y con esto llegamos al final de este artículo, cuéntame, ¿qué te ha parecido el proceso?

Resumen
Naming: El Manual completo para hacerlo tú mismo
Nombre del artículo
Naming: El Manual completo para hacerlo tú mismo
Descripción
1. Análisis competitivo 2. Posicionamiento de marca 3. Proceso del naming por sí mismo 4. Registro del nombre 5. Naming y slogan 6. Evalucación del naming
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ReAplicante
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